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Dr. Richard Suárez
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5 min de lectura

Shock séptico: por qué el monitor puede engañar al médico

Un paciente puede estar en shock séptico con presión arterial normal en el monitor. Lo que decide su pronóstico no son los números grandes — son los capilares que no se ven. Te lo muestro.

En la unidad de cuidados intensivos hay un error que ningún médico ni enfermero debería cometer: mirar el monitor y no mirar al paciente. Hoy tengo a alguien al lado que en el monitor parece estable — un poquito de fiebre, buena presión arterial, buena saturación de oxígeno. Si solo viera los números, podría pensar que es un resfriado fuerte. Pero cuando lo toco, cuando le aprieto los dedos, cuando le miro las extremidades, la historia cambia por completo. Este paciente está en shock séptico, y el monitor casi me lo oculta.

Macrohemodinamia y microhemodinamia: por qué el monitor miente

Lo que el monitor muestra es macrohemodinamia: la presión arterial tomada por un catéter en una arteria grande, la frecuencia cardíaca, la saturación, la temperatura. Eso es el tráfico de las avenidas principales del cuerpo.

Pero en el shock séptico el problema no está en las avenidas, está en las callecitas. La microhemodinamia — los capilares, las arterias chiquititas que entregan oxígeno a cada célula — es la que está rota. Y esa, en el monitor, no se ve.

Lo que sí veo cuando toco al paciente:

  • Llenado capilar lento. Aprieto la uña, suelto, y el color tarda más de 3 segundos en regresar.
  • Extremidades frías, sobre todo manos y pies. El cuerpo está cerrando la periferia para mantener presión central.
  • Piel marmórea en algunos casos, con un patrón reticulado en rodillas y muslos.
  • Ácido láctico aumentando en los análisis — en este paciente está en 2.8 mmol/L, ya elevado.
  • El paciente recibe noradrenalina y vasopresina — vasopresores potentes — para sostener esa presión que el monitor muestra “normal”.

El monitor te da datos. El paciente te dice la verdad.

Cómo se rompe la microcirculación en el shock séptico

En condiciones normales, las arterias grandes se van ramificando hasta volverse arteriolas y, finalmente, capilares. Esos capilares son los responsables reales de entregar oxígeno a cada célula del cuerpo. En el shock séptico, esa última milla se rompe de varias formas a la vez:

  • Disfunción endotelial. La pared interna de los capilares se altera y se vuelve permeable.
  • Cortocircuitos microcirculatorios. La sangre toma atajos y se salta capilares enteros sin entregar oxígeno.
  • Microtrombosis. Pequeños coágulos obstruyen capilares y dejan áreas de tejido sin perfusión.
  • Flujo enlentecido o demasiado rápido, que impide que la hemoglobina suelte el oxígeno donde tiene que soltarlo.

Las células, al no recibir oxígeno aunque haya presión arterial “normal”, entran en metabolismo anaeróbico. Generan energía sin oxígeno y, al hacerlo, producen lactato. Por eso medir lactato es una de las guías más útiles que tenemos para saber si la perfusión real está fallando, aunque los demás números parezcan tranquilizadores.

Por qué la sepsis se pasa por alto al inicio

La sepsis es una de las causas más frecuentes de ingreso a UCI y una de las que peor se reconoce a tiempo. El cuadro inicial puede parecer un resfriado fuerte, una gastroenteritis o una neumonía leve. Lo que cambia el desenlace son las primeras horas — lo que se llama la “hora de oro” de la sepsis.

Lo que veo en pacientes que llegan tarde:

  • Fiebre o, peor aún, hipotermia (temperatura baja, signo de mal pronóstico).
  • Frecuencia cardíaca muy elevada, taquicardia sostenida.
  • Frecuencia respiratoria aumentada, respiración rápida.
  • Confusión o somnolencia inusual, especialmente en adultos mayores.
  • Manchas en la piel, palidez, piel fría a pesar de la fiebre.
  • Disminución de la cantidad de orina en las últimas horas.
  • Una infección de base — neumonía, infección urinaria, infección abdominal, una herida — que llevaba días sin mejorar.

Cuando aparecen dos o más de estos signos en un paciente con infección, hay que actuar. No es cuestión de esperar a ver “si mejora con paracetamol”.

Qué hago en la UCI cuando llega un paciente en shock séptico

El tratamiento del shock séptico es una carrera contra el reloj:

  1. Reanimación con líquidos intravenosos para restaurar volumen circulante.
  2. Antibióticos de amplio espectro en la primera hora, idealmente antes de que las cultivos lo confirmen.
  3. Vasopresores — noradrenalina principalmente — para sostener la presión arterial cuando los líquidos no bastan.
  4. Búsqueda del foco infeccioso: dónde está la infección y si necesita drenaje quirúrgico.
  5. Monitorización constante de perfusión real: lactato, llenado capilar, diuresis, temperatura distal.
  6. Soporte de órganos que están fallando — respiratorio, renal, hepático — según lo que cada paciente necesite.

Qué puedes hacer tú si crees que alguien tiene sepsis

La sepsis no es algo que se trate en casa. Si tienes en frente a alguien con una infección que llevaba días — neumonía, infección urinaria, herida infectada — y aparece cualquiera de estos signos, vayan a urgencias:

  1. Confusión o somnolencia inusual.
  2. Respiración acelerada que no se debe al ejercicio ni a la ansiedad.
  3. Piel marmórea, fría o con manchas violáceas.
  4. Disminución importante de la orina durante varias horas.
  5. Presión arterial muy baja o sensación de mareo al ponerse de pie.
  6. Fiebre alta sostenida o, alternativamente, temperatura corporal baja con malestar profundo.

Cada hora cuenta. La supervivencia en sepsis grave depende directamente de la rapidez con la que se inicia tratamiento.

El contexto editorial

Lo que distingue a los pacientes que sobreviven de los que no, muchas veces, es una decisión tomada en casa: ir a urgencias en vez de esperar otra noche. Si quieres entender más sobre cómo se ven las emergencias reales desde adentro, el pilar de casos reales de UCI recoge las escenas que más enseñan, y la línea de educación clínica simple traduce los conceptos médicos críticos para que reconozcas los signos en tu propio entorno.

Lectura adicional

Soy Richard Suárez, médico especialista en cuidados intensivos. Si quieres seguir lo que veo cada semana en la UCI y lo que puedes hacer para no llegar hasta aquí, suscríbete a mi canal de YouTube y nos vemos del otro lado.