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Dr. Richard Suárez
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4 min de lectura

Feliz día del hombre: la conversación pendiente sobre salud cardiovascular masculina

El día del hombre no es solo aguantar y proveer. Es también medirse la presión, mirar un perfil lipídico y hablar de lo que no se está bien. Una invitación clínica desde la UCI.

Hoy es el día del hombre y conviene hablarlo desde otro lado. No el de aguantar, no el de proveer, no el de ser invencible. Desde la UCI veo lo que pasa cuando un hombre lleva años sin medirse la presión, sin mirarse un perfil lipídico, sin contarle a nadie que no está bien. La mayoría de los infartos y los ictus que recibo no empezaron la noche anterior — empezaron diez años atrás, en un cuerpo callado y un examen que nadie pidió. Por eso este día no es solo para felicitar, es para abrir esa conversación.

Por qué el hombre llega tarde a la consulta

Hay una verdad cultural incómoda: a muchos hombres se les enseñó a no quejarse, a no llorar, a aguantar y a resolver. Esa educación tiene su lado bonito — la responsabilidad, el sostén — pero también tiene una factura clínica. Lo veo cada semana:

  • Hombres que se enteran de que son hipertensos el día que llegan con un ictus.
  • Pacientes que tenían el LDL fuera de rango hacía años y nadie lo revisó.
  • Padres de familia que se aguantaron meses un dolor en el pecho hasta que un día no lo aguantaron más.
  • Adultos jóvenes con perímetro abdominal alto, glucosa en ayunas en zona de prediabetes y un médico al que nunca volvieron.

Llegar tarde no es genética ni mala suerte. Llegar tarde es, casi siempre, una suma de decisiones culturales: no medirse, no consultar, no contarle a nadie. Y eso, en cardiovascular, se paga caro.

Las tres cifras que un hombre adulto debería conocer

No hace falta ser un experto para empezar a cuidarse. Hay tres números que todo hombre que ya pasó los 35 debería conocer y revisar de forma periódica con su médico:

  1. Presión arterial, medida bien — sentado, con la espalda apoyada, el brazo a la altura del corazón, después de 5 minutos de reposo. Una sola toma no dice mucho; un registro de 7 días, dos veces al día, sí.
  2. Perfil lipídico, especialmente LDL, no-HDL y triglicéridos. Estos números cuentan la historia metabólica de los últimos años.
  3. Perímetro abdominal, no el peso. La grasa visceral predice más eventos cardiovasculares que la balanza.

El infarto no avisa la noche antes. Avisa diez años antes, en un examen que casi nadie pidió.

Hay un cuarto número que vale para todos: el de tu frecuencia cardíaca en reposo, fácil de mirar con un reloj o con los dedos en la muñeca. Mantenida por encima de cierto rango durante años, también es una señal a tomar en cuenta con tu médico.

Qué cambia cuando el hombre empieza a hablar

Lo que enferma no es solo la grasa, el sodio o el sedentarismo. Lo que también enferma es el silencio sostenido — el hombre que cree que su valor depende solo de cuánto produce, el que está cansado pero sigue callado, el que nunca le ha dicho a nadie “no estoy bien”. El estrés crónico no es un cliché motivacional. En clínica se traduce en cortisol elevado, peor control de glucosa y presión, mal sueño, ansiedad y, con los años, más eventos cardiovasculares.

Por eso este día tiene también una agenda concreta:

  • Pide hora con tu médico si llevas más de un año sin verlo. No para nada en especial; para revisar.
  • Mide tu presión una semana, dos veces al día, brazo apoyado.
  • Cuéntale a alguien de confianza cómo estás de verdad. No es debilidad: es información clínica.
  • Mueve el cuerpo todos los días, aunque sea poco. La fuerza muscular es uno de los mejores predictores de cómo envejece un hombre.

Si quieres entender en detalle qué decisiones cardiovasculares conviene tomar después de los 35, el curso de cuidados para enfermedad cardiovascular está hecho exactamente para ese momento: leer tu perfil lipídico, decidir con criterio sobre estatinas, y entender qué hábitos sí mueven la aguja en doce semanas. Y el pilar de educación clínica reúne los conceptos que más uso para enseñarle a los pacientes a leer su propio cuerpo.

Lectura adicional

Soy Richard Suárez, médico especialista en cuidados intensivos. Si quieres seguir lo que veo cada semana en la UCI y aprender a no llegar tarde, suscríbete a mi canal de YouTube y nos vemos del otro lado.